Buena Ganga

Vydáno dne 19.02.2013

Povídka pro začátečníky a mírně pokročilé, která je plná podrazů s příhodným názvem „výhodná koupě“

Buena Ganga

Una mañana entró un caballero en la tienda de un prendero. Él sacó un cuadro y dijo con cortesía:

--Voy ahora a la oficina. ¿Hará Vd. el favor de guardarme este cuadro? Lo recogeré por la tarde cuando vuelva a casa.

--Con mucho gusto, caballero, --respondió el prendero.

--Espero que no lo toque nadie, porque es un cuadro de gran valor. Mi abuelo lo compró hace muchos años y lo apreciamos mucho.

El prendero examinó el cuadro, luego empezó a arreglar sus muebles. Después de una hora se presentó otro caballero. Quería comprar una mesa y algunas sillas. No le gustaron los muebles pero antes de marcharse vio el cuadro. Lo examinó con cuidado y luego preguntó el precio.

--No puedo venderlo, --contestó el prendero --no es mío.

El caballero lo volvió a examinar y dijo:

--Le ofrezco cien duros además del precio del cuadro si quiere Vd. venderlo.

--Ya he dicho que no puedo venderlo, pues no es mío.

El caballero se marchó y después de algunos minutos volvió con otro hombre. Dijo que éste era pintor.

Los dos hombres examinaron el cuadro con cuidado, hablaron en secreto algunos minutos y después el comprador dijo al prendero:

--Doy cuarenta mil reales por el cuadro y cuatro mil reales para Vd., si quiere venderlo.

--Caballero, --dijo el prendero --si quiere Vd. volver mañana, tal vez pueda yo vender el cuadro; pero ahora no puedo prometer nada.

Cuando se marcharon los dos, el prendero escondió el cuadro. A las cuatro de la tarde volvió el dueño.

--¿En dónde está mi cuadro?

--Tengo que hablar con Vd.

--Bien, hable Vd., pero tengo prisa y quiero el cuadro. ¿Dónde está?

--¿Quiere Vd. venderlo?

--No, señor.

--Le doy cien duros por él.

--No quiero venderlo.

--Doscientos.

--Nada.

--Quinientos.

--Nada, nada.

--¿Quiere Vd. mil?

--No, señor.

--Pues debo confesar la verdad. Me han robado el cuadro y no puedo devolvérselo.

--¡Desgraciado de Vd.! ¿Qué ha hecho? --dijo el caballero. --¿Sabe Vd. que es un cuadro que vale diez mil duros?

--¡Pobre de mí! haga Vd. lo que quiera, pero no puedo darle el cuadro; me lo han robado.

El caballero se dejó caer en una silla desesperado.

Después de algunos minutos, dijo: --¿Cuánto dinero puede Vd. darme?

--Mil quinientos duros. No tengo más, aunque me lleve a la cárcel. --No, no quiero hacer eso. Si me da Vd. ese dinero estaré satisfecho.

El prendero pagó y escondió el cuadro en la tienda, esperando al comprador.

Pasó un día, una semana, un mes y no pareció.

Entonces llamó a un pintor amigo, y le dijo:

--¿Qué le parece a Vd. este cuadro?

--Hombre, no es malo.

--¿Lo quiere Vd. comprar?

--No, señor.

--¿Cuánto vale?

--Ya sabe Vd., señor Juan, que los cuadros están muy baratos.

--Pues bien, dándolo barato.

--Hombre, si le dan a Vd. cuarenta reales, no será Vd. mal pagado.

--¿Dice Vd. cuarenta o cuarenta mil?

--Cuarenta, señor Juan, cuarenta, y es mucho.

--¡Ah! ¡me he perdido! ¡ladrones! ¡infames ladrones!

Después de esto ¿quién quiere comprar gangas?



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Mgr. Marek Vondruška, absolvent Univerzity Palackého v Olomouci, obor německá filologie, se zájmem o srovnávací lingvistiku, především v oblasti německého a španělského jazyka. Věnuje se soukromé výuce jazyků, je držitelem průvodcovské licence.

Copyright info:

An Elementary Spanish Reader; Harrison, Earl Stanley; Project Gutenberg (c)

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